viernes, noviembre 16, 2018

Capítulo 5

viernes, noviembre 16, 2018 2



Capítulo anterior





Antes he mencionado que el único hombre que ha logrado herirme de verdad es era mi padre. Bien, pues Manuel tardaría en descubrirlo y usarlo. Después de tres salidas a las que no puedo llamar citas puesto que no hubo ni tomadas de mano, ni besos sino mucha conversación y comodidad, una tarde bastante divertida nos llevó a terminar en su departamento a las afueras del pueblo, en plan "estamos conociéndonos para ser amigos" porque estaba visto que yo no iba a poder hacer uso de ese cuerpo bien trabajado ya que él tenía cero intención de llegar hasta allí conmigo a pesar del coqueteo descarado con el que me trataba desde el inicio. El caso es que una vez allí pusimos una película que al final no vimos por continuar conversando, me contó que estaba solo, que sus padres adoptivos habían decidido viajar ahora que él estaba permanentemente en este pueblo lejos de casa convirtiéndose en un adulto maduro a sus 34 años, habló de lo mucho que los quería y cómo ellos habían marcado su vida para tratar de hacerlo un hombre de bien. A lo que yo sonreí e ignoré el deje de molestia cuando uso la palabra "bueno", creyendo tontamente que se sentía igual que yo, reprimido y limitado en todo por ese adjetivo ridículo, así que me abrí a él y le conté que había sufrido maltrato verbal de mi padre desde que él se había enamorado de una chica veinte años menor que él que hizo abandonar a la familia, que mi hermano se revelera contra él y mi madre se sumiera en una depresión que se acentúo con la muerte de mi abuela materna, vamos que si las cosas son malas siempre pueden ser peor. Como siempre que pensaba en ello terminé llorando y él tiernamente me abrazó y justo ahí vio su entrada para aterrorizar mi vida. 


Tras la intensa conversación continuamos con una comedia romántica, según él para alegrarme la noche, luego me llevaría a casa. Pero lo que sucedió fue que vimos tal vez media hora de la película, en la escena del primer beso de los protagonistas él me miró:

— Me estás mirando fijo —dije incómoda.

— Eres preciosa, ¿qué esperas que mire?

— Dah, ¿la película? 

— Tú eres más interesante

— Oh, vamos. ¿Eso te funciona siempre?

— Nunca veo películas con alguien que me guste

— Pero sí con algún ligue momentáneo

— Si respondo a eso con la verdad, igual voy a perder

Lo miré directamente con una mirada maliciosa pero era pura apariencia porque dentro de mí moría porque dijera que nunca compartía momentos así de intensos o de apacible ocio con otras mujeres. ¿Qué quieren que diga? Soy ruda pero no por eso menos romántica.

— ¿Ah sí? ¿De verdad no traes a nadie aquí nunca?

— Eres la primera —dijo y me tomó de la mano.

— Tienes razón, lo que digas igual perderás porque no te creo.

— Rara vez me equivoco

— Y yo vivo cometiendo errores

— ¿Soy uno?

— Dímelo tú

Y ahí sucedió, se acercó a mí, me tomó la cara entre sus manos y me besó. 

Manuel podía ser muy abierto y encantador, todo sonrisas y hasta suave en su trato con todos, sobre todo conmigo. Esa noche nos besamos largamente y sí, dormí con él. La ternura con que me trató y prometió tratar de alejarme de todo lo malo me derritieron porque eso era lo que yo más deseaba, encontrar la paz, compartir con alguien, dejar de fingir que nada me lastimaba, que todo lo pasado estaba allí, en el pasado pero que en realidad era la sombra que nunca me abandonaba. Que me pesaba. Que me hundía. Y esos primeros meses con él fueron maravillosos. 


Cuando no tenía guardia en el hospital yo me quedaba en su departamento aunque me tomara casi una hora llegar al trabajo para que él no tuviera que despertarse para volver a su casa, aunque eso daba igual porque siempre insistía en llevarme e ir por mí al trabajo, los fines de semana los pasábamos en la mía porque estaba mucho más cerca del centro y así podíamos ir a cualquier lugar cuando nos apetecía salir de la cama.

Los meses idílicos se intensificaron cuando en nuestro primer aniversario decidimos vivir juntos, elegimos una casa preciosa que tenía tres habitaciones, una seria la nuestra, otro de visitas y el tercero lo acondicionamos como mi biblioteca y su sala de juegos. Nuestros amigos nos visitaban con frecuencia y éramos felices, o al menos yo lo era. 




El shock llegó una noche, los policías llamaron a la puerta en medio de una tormenta, dijeron que el auto de Manuel había sido encontrado en una zanja, la puerta estaba abierta, había sangre en el asiento en una cantidad moderada que según ellos indicaba posibles golpes pero no mortales, alguien había visto el auto y había llamado a la policía al no encontrar a nadie dentro. Yo no supe como reaccionar, ver policías nunca es algo bueno, así que al instante mi mente se congeló haciendo que respondiera y actuara como en una especie de barrera de hielo, apenas escuchaba lo que decían, respondía con monosílabos y no me movía:


— ¿Sabe a dónde se dirigía su novio?

— Casa.

— ¿Aquí con usted o tiene otro lugar al que ir?

Lo miré con molestia. Esa fue la primera reacción que tuve desde que habían llegado a casa.

— Conmigo, vivimos juntos.

— ¿No cree que él pueda tener otro lugar al que ir?

— Encontraron su auto a un costado de la carretera que los condujo aquí, ¿a dónde más podría ir?

El policía anotó algo en su pequeña libreta. 

— Son preguntas de rutina señorita, está claro que la desaparición de su novio puede haber sido un secuestro, ¿o tiene algún problema con alguien? ¿Alguien que tal vez haya intentado herirlo antes? ¿Algún familiar del hospital que haya podido amenazarlo antes?

— No, Manuel siempre ha sido amable con sus pacientes y los familiares de estos. Todos en el hospital pueden decirle. Él era atento con ellos en cuanto tenía libre para avisarles cualquier tipo de avance o incluso se tomaba unos minutos para hablar con ellos de cualquier cosa que les ayudara a no estar alterados.

Justo en ese momento alguien entró a la carrera en la sala de estar, llevaba en la mano un bolso de mujer dentro de un empaque plástico marcado como evidencia y... tenía marcas de sangre.





lunes, noviembre 12, 2018

Reseña #182: Indomable: Diario de una chica en llamas - @SrtaBebi

lunes, noviembre 12, 2018 22






Título: Indomable
Autor: @SrtaBebi
N° de páginas: 127 [Edición Kindle]
Editorial: Montena







Si estás leyendo esto, probablemente seas una o un inflamable. El porqué, ya lo entenderás.

Ahora ojéalo:
Esto no es un libro, es una granada.

Que empiecen las explosiones.






Hola, chicos. Feliz inicio de semana 🤓
Hoy les cuento sobre este poemario de una chica que escribe en Twitter y a la que sigo hace un buen tiempo, la verdad es que con este no me animaba mucho a pesar que Amor y Odio es el libro suyo que quería antes y nunca pude conseguir (ahora lo haré, por cierto) pero este llegó así, de repente, en un arranque de necesito algo diferente.

Y qué acierto. 

Siempre he dicho que creo muchísimo en que los libros, cuando ya los tienes o los ves en un aparador y es el momento, te llaman, si te resistes te equivocas pero hay otros que sin planearlos te hacen un guiño y te cambian la vida. Es lo que me sucedió con Indomable que la verdad es algo que tenía en un preconcepto y no era del todo bueno, quizá porque caí en lo que están haciendo muchos autores actuales, que en Twitter colocan algunas de sus obras o su vida y vaya que los empiezas a leer y es más de lo mismo, mucho "te follo, me follas, me lastimas, estoy roto, el amor vale madres, el amor es lo máximo, yo valgo madres, todos son malos, ya lo superé, mentira no he superado un carajo" y pues estaba bien harta de eso así que incluso dejé de seguir a muchos, no les afecta ya lo sé y no es intención generalizar pero casi parecía que era una sola persona teniendo varias cuentas para poner lo mismo. Dudo que sientan todos lo mismo y encima que no aprendan nada porque se contradicen con todo ello. Así que esta chica revolucionaria me dio un nuevo panorama y ahora estoy bastante contenta, fe en verso libre restaurado.

Srtabebi es bastante directa y a veces podría parecer malhablada pero no hay que ser hipócritas, o al menos yo no puedo serlo en esto, soy bastante groserita, me resulta esclarecedor, puede que hasta me ayude a relajar este TAG que sufro, es mi medicina vaya, en las entradas de capítulos ya lo habrán notado (y está leve), así que el lenguaje del libro es igual, para mí no fue como estar leyendo su perfil de Twitter ni estar platicando con mi mejor amiga o algo así, fue como uno de sus escritos que dice: 

Pero sentir y estar son verbos distintos. Y para darse cuenta de ello solo hace falta mirarse en el espejo, tocarse la cara, y sonreír a la persona que, siempre que lloras, llora contigo; siempre que suspiras, suspira contigo; siempre que sonríes, te devuelve la sonrisa. Efectivamente, te vas a sentir solo. Muchas veces. Y no. No lo estarás jamás.

Me encontré en algunas líneas, todas sobre el empoderamiento de la mujer sin llegar a rayar lo exagerado, que en estos días el feminismo está cayendo en un bucle de violencia verbal y si ya existía el repelús hacia el idealismo feminista, ahora se está poniendo en un foco rojo. No me malinterpreten, no es que yo no crea en la igualdad, que defienda a los hombres o vaya contra mis congéneres sino que me parece que el respeto al manifestarse en contra se ha perdido y eso solo ensucia la lucha por la verdadera mujer. Por eso me tocó mucho que esta autora se exprese con firmeza y sin mal nombrar al género masculino:

No quiero ser un hombre ni quiero tener "ideas de hombre". Porque ser una mujer decidida no es tener carácter de hombre. Porque ser brava o fuerte no es ser masculina. Porque ser valiente no es tener hombría. Porque quiero que podamos ser mujeres sin sentir vergüenza porque esta sociedad piense y nos inserte en la cabeza que ser mujer es lo que a la sociedad le conviene. 

Es por esto y mucho autodescubrimiento que disfruté mucho de esta autora española y la recomiendo ampliamente, ¿ustedes han leído alguna de sus obras o la siguen en Twitter? Cuéntenme. 

Hasta la próxima 🌻





viernes, noviembre 09, 2018

Capítulo 4

viernes, noviembre 09, 2018 8





No sé en qué momento me abrí y dejé entrar personas para acabar entablando supuestas amistades y confiando cosas personales a otros. Me ha acarreado más problemas que beneficios y, para ser honesta, me disgusta tanto pero sigo haciéndolo porque pienso que es lo que ellos quieren de mí. Que esté. O que finja estar. Para el caso es justo está situación la que hace que después de esa promesa de llamarme hace apenas una noche, me tenga de los nervios.

Sí, ya sé que dije que sólo lo usaría pero tengo el presentimiento que este hombre es algo más y no sé si me emociona o asusta. Tal vez ambas a partes iguales. 

Cubro mi horario de trabajo y decido comer fuera, no tengo animo de absolutamente nada y culpo al calor excesivo que hace por mi intenso deseo de asesinar a todos. Así que me dirijo a una plaza por comida rápida, no soy de restaurantes y además tampoco planeo ver ir y venir al mesero. La comida rápida hará su parte y yo la mía. 

Estoy por terminar la ensalada que me obsesiona comer siempre que voy a ese lugar mientras pienso si me llevo una hamburguesa para la cena o hago cualquier otra cosa, y como buena adicta a los carbohidratos decido que la hamburguesa es mi mejor amiga, cuando suena el teléfono. Es un número desconocido pero insistente ya que marca tres veces, nunca respondo números que no tengo registrados pero a la cuarta llamada desespero y contesto.

— Aló.

— Señorita directa es usted difícil de localizar

¡Pero qué carajos!

— ¿Cómo conseguiste mi número?

— Magia.

— Pues debe ser negra porque no tengo registrado mi número en ningún lado.

— Me atrapaste, definitivamente magia negra, usé el corcho de tu bebida en el café.

Dios, ¿Quién es este tipo?

— Entonces, llamo para cenar contigo mañana por la noche, me encantaría cocinar para ti pero seguro que es un no por respuesta, así que...Un paseo y una cena en el lugar que prefieras, ¿Qué dices?

Sonaba bien, este fin de semana no viajaría a la ciudad para visitar a mi familia así que, la perspectiva era quedarme con libros, Netflix o salir con un completo desconocido de voz sexy y cuerpo deseable. Le dije que lo vería en el Museo elevado antes que mencionara ir por mi a casa. Eso no iba a pasar.

— Vale, te veo en veré allí —dijo, y colgó.

Para la cita decidí ir lo más cómoda posible, no soy de arreglos ostentosos pero tampoco iba a presentarme con ropa de andar por casa. Me decidí por un vestido suelto con estampado y zapatos bajos. Él llegó con jeans ajustados y camisa azul marino que le quedaba bastante bien. Caminamos por lo largo del puente que fue convertido en una especie de Museo audiovisual, por eso le llamaban elevado, porque era un puente que conectaba en una de las avenidas más transitadas. Podría ser un pueblo pero había mucha historia y cosas interesantes que ver.

Conversamos de trivialidades, al fin dejamos de ser extraños y pasamos a ser Alexza y Manuel, una profesora de nivel básico y un médico adictos al café. Luego de media hora de plática y una caminata relajada nos dirigimos a un pequeño bar para cenar, lo elegí por dos razones: 1. Relajarnos, tratar con niños (y algunos padres frustrados) o personas enfermas carga el aura de cualquiera y, 2. quedaba dentro de la ruta entre el Museo, el parque y la avenida que había planeado recorrer con él. Un total acierto. 

Me resultó del todo agradable su conversación, y a pesar que se mostró atento y muy abierto había algo en su mirada que me intrigaba. Un deje de misterio que me moría por descubrir. Siempre he sido bastante observadora y por lo general noto en las personas cosas que tratan de ocultar pero con Manuel me resultaba por demás imposible, aunque quizá no tenía tanto deseo por descubrirlo como pensaba, puesto que solo quería ver en qué terminaría la noche con él. Cuando ofreció llevarme a casa acepté y él, muy caballeroso me acompañó hasta la puerta y se despidió sin hacer intento por pasar o siquiera ser invitado. 

¿Quién iba a decir que todo era una estrategia para el peor susto que me llevaría en la vida?