lunes, mayo 21, 2018

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Tengo mucho miedo ¿Y a quién se lo digo?

Hace meses que no escribo por el simple hecho de no estar en mala posición, pero hoy lo estoy. Ciertamente lo que me sucede es porque lo busco, lo provoco contra mí misma. Y la soledad autoimpuesta está bien, pero...¿Es que nadie lo nota? ¿Nadie ve que tengo la cabeza hecha un lío? 

¿Acaso nadie me mira lo suficientemente como para notar que algo no encaja? 

Tengo miedo y tal vez no debería. Pero aunque considero no sentir culpa hay algo que me punza, algo que me duele. Y si sé que las cosas pasan así, ¿Porqué hago lo mismo? 

¿Por qué repito las acciones que sé que me ponen mal? 

Debería disfrutar, debería estar tranquila y en paz con lo que tengo, con lo que no, debería valorar más y debería también aprender a callar. A estar calma, a concentrarme en lo que deseo conseguir, a trabajar por ello.

Necesito algo, solo que no sé bien qué es ese algo que me hace falta.

jueves, mayo 03, 2018

Reseña #160: El color del silencio - Elia Barceló

jueves, mayo 03, 2018 8




Título: El color del silencio
Autor: Elia Barceló
Año de lanzamiento: 2017
Editorial: Roca Editorial

N° de páginas: 480
Calificación en GoodReads: ⋆ ⋆ ⋆










16 de julio de 1936, Islas Canarias. Un asesinato desencadena el golpe de Estado de Franco y el inicio de la Guerra Civil española.

20 de julio de 1969, Rabat, Marruecos. Una familia celebra el aterrizaje en la Luna en el jardín de una antigua mansión. Un asesinato tendrá lugar esa misma noche, destrozando el destino de la familia.

Madrid, época actual. Helena Guerrero es una artista de renombre internacional, conocida por las sombras que invaden sus cuadros y que, aparentemente, reflejan un misterio de su pasado que nadie ha sabido nunca explicar. Ahora, después de muchos años viviendo en el extranjero, en Adelaida, Australia, tres sucesos conspiran para traerla de vuelta a Madrid, tres episodios que reconfigurarán su pasado y su futuro: una terapia psicológica llamada «constelación», una boda en su familia y un correo electrónico de su distanciado cuñado le darán las pistas para descubrir qué sucedió realmente con su hermana Alicia, en 1969. Junto con Carlos, su pareja actual, Helena irá en búsqueda de respuestas a las terribles preguntas que la han acechado durante toda su vida. Viajará a Rabat, a la antigua mansión de su familia, La Mora, y se adentrará de nuevo en los frondosos jardines que han resguardado, durante años, con recelo, un oscuro y silencioso secreto familiar, el mismo secreto que parecía hablar, desde hace mucho tiempo, a través del color y de las sombras de sus cuadros.






Opinión personal, la nota media, vaya, vaya, que caso.

La verdad es que este libro lo obtuve de una manera muy extraña...me confundí de título y simplemente pasó, bueno que no es usual porque una persona con dos dedos de frente se da cuenta cuando se equivoca pero vamos que estaba de lo más centrada en ese momento en un asunto distinto al que me interesaba (mi libro) y supongo que me fui derecho en el hoyo de trabajo en el que estaba que ni me fijé hasta que el fin de semana siguiente lo abrí en el lector y ¡oh sorpresa! Pues igual lo leí, lo puse a votación y perdió pero luego me pareció raro dejarlo ahí solito, lo leí y tengo quejas y sugerencias...bueno, solo lo primero.

«Resulta estúpido que un solo instante en la vida sea capaz de cambiarlo todo»

Me gustó, la nota es media por la manera tan fácil de transportar al lector a los diversos tiempos y escenarios que tiene la trama, desde Madrid, Australia, Marruecos y un leve vistazo a Canadá y París. Si bien el ritmo de la historia es bueno y no se pierde ni en los saltos temporales, lo que me no me cayó tan en gracia fue la protagonista. No la odio pero sí me desesperó por motivos demasiado personales, que me han dicho que debería leer y no establecer empatía con los personajes pero honestamente no sé si quién sea capaz de hacer tal cosa en realidad disfrute o entienda lo que lee, que para el caso Helena Guerrero es una pintora mundialmente reconocida con una problema tremendo y es que lleva más de cincuenta años con la culpa de la muerte de su hermana mayor, quien fue asesinada a los 27 años en Marruecos, la noche en que daban una fiesta con motivo de los primeros hombres en la Luna (vaya) y que le pesaba por razones muy, muy obvias, porque todo se olía desde que la bendita mujer no hacía más que compadecerse, victimarse y parecerse a mí en esas dos únicas cosas, por eso me cayó tan mal. Por otro lado Helena es astuta, preciosa a sus setenta y tantos años, trabajadora, conocedora, muy inteligente y todo lo que pude admirar pero se envolvía en una capa de cinismo y autoconcepto de libre que la verdad no le calzaba, ahí me cayó mal también porque me recordaba a otra persona y entonces me di cuenta que estaba mal y no me había detenido a pensar que el personaje realmente tenía que ser así para notar su cambio al final, que fue gradual pero que demostró toda la intención de la autora para con ella y la importancia de soltar tanto a personas como hechos pasados.

«Era solo su maldita manía de hacer como que no necesitaba a nadie más en su vida»

Si bien el personaje que asesina a su hermana era más que obvio y nadie lo vio de primer plano, su cuñado y entre tanto su padre y su madre me resultaron personajes clave, ninguno de ellos me agradó, todos, de verdad que todos en la historia me resultaron tóxicos y los únicos a los que realmente puedo rescatar con Almudena, Chavi, Felipe y Carlos que entre tanto no me hicieron mucha mella en la historia pero pues sin ellos supongo que las cosas se habrían visto un poco extrañas pues tenía que haber personajes en presente con tanto pasado que rodeaba la vida de Helena.

¿A qué se debe la nota media entonces?
Pues a que entre todo ello no solo me descubrí comparando la estructura narrativa de Elia con Isabel Allende, que vamos todos aquí saben que tan fan soy, y a Carlos Fuentes a quién recientemente me dediqué a leer por puro gusto, y me ha resultado bonito que con el contraste de mi poco gusto por los personajes el encanto que me quedó en la narrativa me dejó con un buen sentir. ¿Raro? Sí, lo sé, así.

El color del silencio enseña que el pasado no es más que una sombra que bien podemos hacer que nos abandone, quizá no para siempre porque ¿qué somos sin pasado? Pero lo que duele, así como lo que hace feliz, pasa, es parte del encanto de vivir.

«Cada ser humano es un espíritu enorme encerrado en un cuerpo muy pequeño que envejece muy deprisa»