Reseña #468 - Esa chica me vuelve loca - Kelly Quindlen

 








Scottie es la jugadora estrella del equipo de baloncesto de su instituto y acaba de perder de forma espectacular contra el equipo de su exnovia. Al salir del estacionamiento, se golpea sin querer contra el coche de Irene Abraham , la capitana de las animadoras y la persona contra la que mantiene una cruzada personal por un agravio en una fiesta. ¡Ahora tendrá que llevar a Irene al instituto todos los días!

Para Scottie, estar con Irene es una tortura hasta que descubre que su exnovia está celosa de su nueva «relación». Quizás pueda sacar algo de esto, aunque eso implica tener que convencer a Irene para que se preste al engaño.

Una comedia romántica #enemiestolovers con una relación exquisitamente construida en la que las dos enemigas terminarán apoyándose de maneras positivas.







Esa chica me vuelve loca fue mi primera lectura del 2026 y la primera novela que leo de la autora Kelly Quindlen y la verdad es que no pude haber elegido mejor manera de comenzar el año. 

Esta es una novela con representación lésbica que, desde una premisa aparentemente sencilla, construye una historia honesta, ligera y profundamente humana. Conocemos a Scottie e Irene desde el conflicto: una relación tensa, marcada por prejuicios, malentendidos y la imagen distorsionada que cada una tiene de la otra dentro de la jerarquía social del instituto.

Scottie ve en Irene todo lo que detesta: la abeja reina, la chica popular, el estereotipo que encaja demasiado bien en sus inseguridades y en la herida que aún carga por su relación pasada. Irene, por su parte, apenas registra a Scottie, a quien percibe como una chica atrapada en su propio mundo emocional. El accidente entre sus autos y la intervención inmediata y sensata de sus madres es el detonante perfecto para una convivencia forzada que poco a poco va desarmando esas percepciones iniciales.

Lo que más disfruté de esta novela es cómo la autora permite que las protagonistas se descubran a través de la comunicación, la convivencia cotidiana y los silencios compartidos. El romance se construye de manera alegre, natural y, en muchos momentos, divertida, sin dramatismos innecesarios. Además, las referencias a películas clásicas del cine estadounidense y a la música de los años 80 aportan un encanto especial que acompaña muy bien el tono del relato y lo vuelve entrañable.

En conjunto, Esa chica me vuelve loca me pareció una lectura cálida y bien manejada, ideal para iniciar el año con una historia que celebra el autoconocimiento, la validación emocional y la importancia de los vínculos de apoyo, tanto familiares como amistosos. 

La recomiendo a jóvenes a partir de los 15 años, no solo por su romance, sino por el mensaje tan necesario que ofrece sobre la comunicación entre padres e hijos y el valor de mirarnos más allá de las etiquetas. Para mí, fue una lectura que me dejó sonriendo y con el corazón ligero.





© Pasando página
Maira Gall